Horror-oso, Desastr-osa y Vergonz-oso
Hola, amigos de la Osa Pérez.
En esta página ofrezco algunas reflexiones son estos tres ositos, que aunque parece que tienen problemas diferentes, los podemos agrupar en una única emoción negativa: la inseguridad.
Así como hay problemas que no se pueden solucionar, estor tres ositos encuentran el remedio y se vuelven seguros y eficientes.
Horro-oso se cree feo, toma esa actitud, esa postura corporal, ese gesto facial, y así va reafirmando su fealdad ante sí mismo y los demás. Una sonrisa, comprensión y amistad son suficientes para romper el círculo vicioso de este osezno, que se renueva y se libra del complejo. Adquiere seguridad en sí mismo. No solo no se siente feo, lo demuestra en su vida, incluso no le importan ya opiniones ajenas.
Desastr-osa es un mayor ejemplo de inseguridad personal. Todo lo hace mal, tiene miedo, se pone nerviosa y lo hace todo mal. Otro círculo vicioso difícil de romper. En esta ocasión es una situación límite apoyada por la ayuda que recibe de nuestras dos heroínas, el detonante para que haga las cosas bien, recupere la seguridad y pase de ser desastrosa a ser la primera de la clase. Pérez y Alejandra demuestran que la valoran, creen en ella y se arriesgan. La osita aprecia esto y se supera a sí misma. Los desastrosos no vivirán una aventura como la de esta osezna, pero sí pueden contar con apoyo, amistad y el aprecio de otras personas.
Vergonz-oso es una historia parecida. La vergüenza, a diferencia del miedo, que puede tener razones justificadas, es otro problema que genera la misma emoción de la inseguridad:" se van a reír de mí", podría ser la frase clave de este problema
La dependencia de la opinión de los demás es un serio inconveniente para niños y adolescentes, que crea adultos con graves complejos si no se superan. En esta aventura es otra situación límite la que propicia la salvación; pero no es la liberación de su amiga Pérez, sino el tener que presentarse ante muchas personas y ser apreciado por lo que ha hecho. El obligarle a dar la cara, primero en casa ajena y luego en el castillo, lleva una paulatina superación del complejo. La vergüenza se cura con la acción, en la práctica: "a mí antes me daba vergüenza..." Y ahora lo hemos superado, yo no nos sentimos inseguros, siempre y cuando encontremos apoyo y no burlas, como pasa en demasiadas ocasiones.
Resumiendo y acabando, estos tres problemas surgen de la emoción de la inseguridad, y se solucionan con apoyo, comprensión y ánimo para enfrentar las falsas limitaciones, adquirir valentía y autoestima. esta es la tarea que los adultos tenemos cuando nos encontramos con niños o adolescentes (jóvenes también a veces) con una inseguridad paralizante.
No en vano, algún psicólogo ha llamado a la inseguridad, junto a la culpabilidad y la autocompasión, los pilares o el tridente de la muerte. Muy gráfico, ¿verdad?

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