La osa Pérez y la temible Revolt-osa (rebelde sin causa)
Presentación para quien no conoce aún a la Osa Pérez
En el país de los Osos, también llamado Osolandia, viven los osos más listos del mundo, porque hablan, se visten, van a la escuela, comen en platos y con cubiertos... vamos, que son como niños y personas normales, solo que con más pelo y más gorditos. En su país no hay personas, viven con otros animales en sus casas, dentro de un bonito bosque. Comen verduras, frutas y miel; no comen otros animales, y si vieran un niño, no lo atacarían, sino que se harían amigos, porque son muy buenos y agradables.
Como cualquier niño o niña, tienen nombres, pero no son los nombres que se les ocurre a sus padres osos, son nombres que explican su personalidad, es decir, cómo son y cómo se comportan.
Por ejemplo, nuestra amiga la Osa Pérez, se llama así porque es una Pérez-osa y no la gusta trabajar. Su papá es muy divertido y bromista, así que se llama Oso Graci, es decir, Graci-oso. La mamá es más seria, y no se suele burlar de nada, por eso se llama Respetu-osa. Pérez-osa tiene dos hermanos, a uno, su mellizo, le gusta mucho jugar; con todos los juegos se entusiasma y solo piensa en jugar, así pues, se llama Oso Riji, Riji-oso. Y el segundo, el mayor, es un trabajador que siempre quiere acabar pronto, y por eso es el oso Hacend, Hacend-oso.
La Pérez-osa tiene un espejo mágico por el que pasa al país de una niña, la Princesa Alejandra. Se hicieron las mejores amigas y corrieron sus aventuras juntas. Y siguen juntas, ayudando a quienes las necesitan, porque son muy listas y siempre encuentran soluciones.
Cuando necesitan ayuda para alguna de sus misiones, la Osa Pérez y la Princesa, piden la colaboración de sus familias y de aquellos osos a los que ya han ayudado antes. Éste es el llamado Ejército de Alejandra, porque se juntó por primera vez para salvar a Alejandra de unos raptores que la habían aprisionado. Pérez-osa Ansi-oso, Riji-oso, Vergonz-oso, Enfad-osa, Impetu-oso, Mim-osa, Engañ-oso, Religi-osa, Pulg-oso, Desastr-osa, Gol-osa, Mañ-osa, Horro-oso, Orgull-oso, Fantasi-osa, Vanid-oso, Superstici-oso, Cel-oso, Avarici-osa y Rencor-osa, junto a sus familias, forman este terrible ejército que siempre triunfa. Para leer estas aventuras, haz click en el nombre de cada osito.
Empieza la aventura.
Es la hora de comer y la familia de la Osa Pérez está sentada a la mesa esperando a los dos pequeños- Su mamá, Respetu-osa, comenta:
- Qué raro que los oseznos no hayan llegado. Seguro que hay algo en el colegio. Esperemos cinco minutos.
-Si es solo eso... responde su hijo mayor, Hacend-oso, que como trabaja mucho siempre tiene bastante hambre.
Pues sí, solo fue eso, los dos pequeños entraron a trote ligero en la casa.
- Ya estamos aquí, nos lavamos y ya vamos- Grita Riji-oso
En un periquete están sentados a la mesa, y mientras se sirven, Pérez-osa se explica:
- Disculpas por la tardanza y gracias por esperarnos. Salimos tarde por la última "hazaña" de la osita Revuelta.
La Revolt-osa era ya conocida por todos, por su habilidad para complicar las cosas, meterse en líos y protestar por todo. Una vez encabezó y protagonizó en solitario, una protesta contra el concurso anual de miel, aduciendo que la reunión estropeaba el bosque y que las pobres abejas eran obligadas a trabajar demasiado. Otra vez se opuso, también en solitario, a que jugaran al fútbol en el claro del bosque por ser poco ecológico; lo malo es que era algo violenta, y usaba métodos poco limpios para llamar la atención, como tirar bolsas de pintura a los jugadores o ahumar a las abejas para que no libaran polen.
- ¿Y qué agudeza mental se le ha ocurrido ahora a esa cabeza de chorlito? -Se interesó el papá Graci-oso.
Como nos pusieron un examen para dentro de tres días, -empezó a contar su hijo pequeño- Empezó a protestar contra las pruebas, notas y evaluaciones, tirando los libros y cuadernos de todos los que tenía cerca. Se armó un gran jaleo, hasta que Pérez llamó al ejército de Alejandra y entre todos la llevamos al despacho de la directora, donde la profesora contó lo sucedido.
- Es una osezna irrespetuosa -se escandalizó la mamá- A ver cuándo aprende que así, por las malas, no se consigue nada.
- Afortunadamente el terrible ejército de Alejandra siempre está ayudando -comentó el papá- creo que ya van cinco veces que intervenís en ocasiones parecidas. Os vais a hacer famosos en la escuela.
- Os deberían poner un 200 en conducta -se rio Hacend-oso-, o daros una medalla. incluso.
Todos rieron y siguieron almorzando. Pero el incidente no estaba tan arreglado como creían, tal y como se vio el día del examen.
La prueba era después del recreo, y al sonar la campana, los alumnos se apresuraron a volver para empezar pronto, seguidos de su profesora; pero al llegar, se encontraron con que toda la clase estaba patas arriba: las sillas tiradas, los pupitres arrinconados, las mochilas vacías y los cuadernos, libros y lápices, tirados. rotos o desaparecidos. Y en la pizarra, un mensaje: "No a los exámenes, son una injusticia".
- La Osa Revuelta atacó de nuevo- comentó Pérez ante el silencio atónito de todos sus compañeros.
La docente, intentando mantener la calma, exclamó:
-¿Dónde está la Revolto-osa?
- Aquí, no. -Se cercioró Horror-oso.- Seguro que muy lejos ya.
La Pérez-osa se acercó a la profesora y dijo en voz baja:
- De eso nada, le gusta mirar el efecto de sus barrabasadas, debe estar mirando por la ventana de atrás. Vamos a salir tranquilamente, y cuando estemos fuera, rodeamos el edificio y la atrapamos.
La profe asintió, así que Pérez pasó la voz a los demás alumnos, pusieron el plan en marcha, y la Revolt-osa fue capturada.
- ¡Al despacho de la directora! -Exclamó la profesora.
- No quiero. Éste es un sistema represivo, no educativo.
- ¿Y tirar y romper las cosas es educativo?- Respondió la docente.
Total, que se la llevó mientras los demás alumnos arreglaban el desaguisado en el aula. Finalmente, el examen se hizo, aunque fue más corto de lo previsto, la osa Revuelta se llevó un cero, una nota para su padres y un castigo con aviso de expulsión.
Dos días después, tras el rotundo fracaso de estas medidas, se convocó una reunión de padres para buscar una alternativa a la expulsión de la rebelde sin causa. Al recibir la convocatoria, Respetu-osa habló con su familia, a ver si podían llevar alguna idea. En otras ocasiones (los casos de Orgull-oso, Fantasi-osa, Pulg-oso, Ansi-oso, Cel-oso...) ellos habían encontrado la solución, y sabía que el resto de los padres de alumnos, esperarían que se repitiera.
- Ser crítico y buscar mejoras no es malo -decía la osa- pero el problema es la violencia y la intolerancia que emplea.
- Cierto, -apoyó Graci-oso- pero también debería reflexionar qué causas merecen la pena ser luchadas, y no protestar por todo.
- Pues sí -intervino Haced-oso- Protestar por la feria de la miel no tiene ni pies ni cabeza. Y luego quiso impedir que se arreglara el puente sobre el río tras la tormenta diciendo que no hay que cortar árboles, sin tener en cuenta que los que se cortaron se replantaron en el mismo momento.
- Nunca propone soluciones, solo problemas -reflexionó Respetu-osa.- Si no se replantaran los árboles o se limpiara el bosque de la miel, tendría razón.
- Y además, -añadió su marido- nunca participa en la limpieza ni otros trabajos comunitarios. Por cierto, los pequeños estáis callados, ¿qué opináis?
- Estamos hablando de dos asuntos distintos -puntualizó Pérez-osa- Una cosa es el problema de la escuela y otra la actitud de la osa Revuelta. Para lo de la escuela, yo propondría la creación de una asamblea con padres, profesores y alumnos para tratar el problema de los exámenes y otros que puedan surgir. De esa forma se comparte la responsabilidad y se dialoga. Alejandra dice que por eso se formó el Consejo real.
- Del que tú misma formas parte - sonrió su padre- Creo que es una buena idea. (para saber detalles, puedes tocar en este enlace Doble rapto )
Todos estuvieron de acuerdo.
- Ya tenemos algo -se alegró la osa Respeto- ¿Y para reformar la Revolt-osa, no pensasteis en nada?
- Nada concreto -intervino Riji-oso- Tal vez al formar parte del consejo escolar reflexione sobre su actitud, o al menos eso dice la princesa.
- Si no, -completó su hermana- tenemos otros casos que nos pueden ayudar, como el de Enfad-osa, Engañ-oso, Fantasi-osa o Rencor-osa. (Si quieres leer estas aventuras, te recordamos que puedes hacer click en los nombres de la introducción)
- Bien pensado -aprobó su mamá- Pero su familia debería pedir ayuda.
- Lo que a este paso, hará pronto. -culminó Graci-oso.
La idea de la asamblea fue aprobada con alegría, pues todos pensaron que era una buena idea. Se eligieron los participantes (entre ellos, la osa Pérez y sus padres, y claro la Revolt-osa) y al final de la semana se puso en práctica.
La osa directora inició la sesión recordando que en Osolandia siempre había paz y tolerancia, y que los problemas se arreglan hablando y no con violencia. Y le cedió la palabra a la osa Revuelta para que explicara por qué se oponía a los exámenes.
- Porque son una injusticia. Si todos y todas somos iguales, ¿por qué hacer diferencias y decir éste es más listo y éste es más tonto?
El profesor de matemáticas tomó la palabra:
- No decimos quién es más listo o tonto, sino quién está o no preparado para salir de la escuela e ir a la universidad, a un técnico o buscar un trabajo. Si no hay exámenes ni tareas, ¿tú crees que alguien estudiaría? Y si nadie estudia, ¿quién sería una buena curandera, o constructor de casas, de puentes, de caminos...?
La osezna no se arredró y gritó:
- ¡Hay que encontrar otro sistema! Y si no, seguiré mi lucha.
Respetu-osa intervino ahora:
- Y ¿qué propones tú? En vez de protestar, estamos aquí para buscar soluciones.
- Que cada uno estudie lo que le gusta.
- No es mala idea -apoyó el profesora de ciencias- Pero si no estudias nada, ¿cómo sabes qué es lo que te gusta y lo que no te gusta? Es como saber qué comida te gusta si no la pruebas antes.
-Y todos debemos saber cosas esenciales -apoyó la mamá de Desastr-osa- Como leer, sumar, distinguir las plantas, dibujar, nuestra historia y costumbres...
- Son demasiadas cosas para estudiar -contratacó la Revolt-osa- Por eso hay alumnos que suspenden, y eso es una injusticia. ¡Fuera los exámenes!
- Pues yo creo -intervino ahora la osa Desastre- que hay que ayudar a esos alumnos con problemas para que pasen los exámenes y se preparen para el futuro. Suprimir los exámenes, no ayuda en nada a esos ositos.
- Eso lo dices tú porque eres la mejor de la clase -atacó la osa Revuelta.
- Antes era la peor, ¿no recuerdas? pero me ayudaron, adquirí confianza en mí misma y me superé.
Lo que no dijo es que fue por una aventura que corrió en el país de Alejandra.
- Lo que pasa es que aquí los profesores solo saben poner exámenes -insistió la Revolt-osa-, y nadie ayuda a los que tiene problemas. Alguien debería hacerlo.
Y fue entonces cuando la Pérez-osa intervino:
- Excelente idea. Propongo a la Revolt-osa. ¿quién me apoya?
Todos los presentes levantaron la pata en asentimiento, y la directora concluyó:
- Revolt-osa, quedas nombrada ayudante para los oseznos con problemas escolares.
A la osezna no le hizo mucha gracia, y estaba por negarse, cuando todos empezaron a felicitarla y a aplaudirla.- Esta bien, acepto, pero quiero que me ayuden. Por lo menos un profesor, y también las osas Desastre y Pérez. -Lo hizo porque estaba molesta con ellas, pues por su culpa la hicieron responsable.
La idea funcionó bien, y por un tiempo no hubo más revueltas. Buscaron alumnos con problemas, hablaron con ellos para ver dónde estaba el problema, si por desinterés, o por dificultades psicológicas, familiares o sociales... y buscaron ayudas, soluciones, ideas brillantes.
Entonces surgió un proyecto nuevo en el pueblo: un grupo con mucho dinero planeó construir un ferry (barcos de pasajeros para lagos o corto recorrido) gigante para cubrir la ruta por el lago hasta la isla de Oso-tepe, donde viven amigos nuestros de otras aventuras: La religi-osa y el Impetu-oso.
El día después de conocerse el plan, la Revolt-osa inició otra de las suyas. Fabricó una pancarta y se fue al muelle donde llegaban y salían los barcos para protestar contra el proyecto, mientras gritaba:
- ¡No al ferry gigante! ¡Trabajo para las pequeñas embarcaciones!
Los pasajeros la miraban intrigados, pero querían embarcar. Cuando la osa Revuelta se dio cuenta, quiso ocupar la pasarela de abordaje para impedirlo. La gente se amontonó, y los guardias del puerto tuvieron que intervenir para que nadie se cayera al agua. La llevaron a la polici-osa, quien llamó a sus padres para que se la llevaran.
En la escuela, como ahora era amiga de la osa Pérez, le contó lo sucedido:
- Y me sacaron a la fuerza sin escucharme. Sin reflexionar que si ponen un barco muy grande, los más pequeños no podrán ganar dinero, se tendrán que retirar, y entonces, al quedarse solos, pondrán los precios muy altos, de forma que ellos ganan y todos los demás perdemos. Por si fuera poco, ese ferry gasta mucho combustible, y eso contaminará el lago, de forma que matarán peces, algas, y sus aguas serán envenenadas.
Nuestra amiga estaba impresionada. Esta vez no era una de las locuras de la Revolt-osa.
- Tienes razón, pero como siempre armas líos, la gente ya ni te hace caso; además siempre estás sola y piensan que eres algo exagerada, por no decir loca. Y como a veces eres violenta, prefieren alejarse de ti. Todos te tienen como la rebelde sin causa. Éste es el momento de cambiar eso.
- ¿Me vas a ayudar? ¿De verdad? -Estaba tan acostumbrada a que la ignoraran que no se le había ocurrido buscar ayuda.
- Claro. Vamos a hablar con la directora para convocar reunión de consejo. Allí podrás exponer un plan para solucionar este problema, sin violencia ni alborotos, naturalmente.
A la directora le pareció una buena idea. Iba en la línea de las clases de Convivencia y civismo, que a veces hacían trabajos prácticos, como aquella vez que limpiaron de basura el bosque donde el Pulg-oso se infestaba de parásitos. También a la profesora de ciencias naturales le gustó el matiz ecológico de la propuesta.
Al empezar la reunión del consejo escolar, la directora presentó la polémica, y cedió la palabra a la osa Revuelta para que propusiera un plan de acción.
- Lo primero que hay que hacer es explicar a todo el mundo este problema, para que entiendan los problemas que va a generar: contaminación del lago, ruina de los pequeños barcos de pasajeros, pérdidas de empleos, y subida de precios del transporte. Esto se puede hacer en una gran reunión de vecinos. Si los alumnos hablan a sus familias, irán muchos osos. Luego hay que hablar con los empresarios que quieren construir el barco gigante, para que puedan rectificar. Y si no nos hacen caso, pediremos permiso a las autoridades para hacer una manifestación en el muelle. Y si aún construyen el ferry sin hacer caso, promoveremos un boicot, es decir, que nadie monte en esa embarcación.
- Nosotros tenemos amigos en la isla de Osotepe -añadió la osa Pérez- ellos también pueden movilizarse allá.
Todos estuvieron de acuerdo. La reunión vecinal fue un gran éxito, pero los empresarios no se inmutaron, y cuando una comisión fue a hablar con ellos, casi los corren a patadas, y eso que la Revot-osa no se incluyó, por si las moscas se enfadaba demasiado, dijo la directora del colegio, que fue quien encabezó esa comisión.
Así que en otra reunión vecinal, todos votaron porque la osa Revuelta preparara la manifestación. La osezna estaba entusiasmada y rápidamente empezó a hacer planes, de tal forma que a los pocos días convocó una nueva reunión... pero ella nunca se presentó.
Los asistentes estaban esperando, muy extrañados. La Pérez-osa mandó a Riji-oso a que la buscara en su casa, pero cuando el osezno llegó, los vecinos le contaron que los padres estaban de viaje y que la osita Revuelta había salido de buena mañana de la casa. Rápidamente volvió, y apenas le dio la noticia a su hermana, cuando apareció un gran oso bien vestido (se parece al sumo osordote de la aventura con la Religiosa, pensaron los dos hermanos).
- Ciudadanos -empezó a hablar el recién llegado- Soy el promotor del gran ferry que traerá, trabajo y prosperidad a nuestro pueblo. Esta mañana he hablado con la compañera Revolt-osa, que no ha venido porque ha tenido que salir de viaje con sus padres, y hemos llegado a un acuerdo. Vigilaremos el impacto ecológico minimizándolo al máximo y daremos trabajo a los que lo necesiten.
Al decir eso se fue, mientras la gente hablaba y comentaba, algunos convencidos y otros no. Pérez miró a Riji:
- Si como dijiste, los padres se fueron sin ella, este oso gordo está mintiendo. Corre la voz, esto es trabajo del ejército de Alejandra.
No todos estaban allí, pero sí varios: Ansi-oso, Vergonz-oso, Engañ-oso, Pulg-oso, Desastr-osa, Mañ-osa, Horro-oso, Orgull-oso, Fantasi-osa, Vanid-oso, Superstici-oso, Cel-oso, Avarici-osa y Rencor-osa. Rápidamente se reunieron e hicieron sus planes.
- El osote ese nos ha mentido -explicó Pérez- La Revolto-osa no se ha ido con sus padres.
- Sus vecinos -puntualizó Riji- me han dicho que ella se quedó en casa y que esta mañana salió pronto para venir a la reunión.
- La historia me suena -intervino Fantasi-osa- Alguien la raptó, como me raptaron a mí también y a algunos de vosotros también.
- Estoy de acuerdo -apoyó Mañ-osa- La pregunta es dónde la han llevado.
- Ya que la han raptado los del barco, -razonó Desastr-osa- lo normal es que esté escondida cerca del lago, que como sabemos tiene muchas cuevas alrededor.
- Pues tenemos que darnos prisa -opinó Vanid-oso, que había sido raptado y llevado a las cuevas, y lo rescataron (el ejército de Alejandra, naturalmente) justo antes que lo arrojaran al lago.
- Pero no creo que el osote ese esté solo- advirtió Cel-oso- Necesitamos ayuda de los adultos.
- Y de los caballeros del rey -apuntó Rencor-osa.
- Vamos a dividirnos -propuso la comandanta Pérez- Riji y Mani-osa, como sois los más rápidos, id al castillo y avisad para que nos ayuden. Mientras se preparan, tocad la trompeta (la reina les había dado una trompeta para que al tocarla los miembros del ejército supieran que pasaba algo urgente) con el toque de reunión para que vengan nuestros padres. Cuando estéis listos, los guiais al lago. El resto vamos a buscar a la osa Revuelta rápidamente, para que cuando lleguéis, la tengamos localizada.
Todos salieron corriendo. Riji y Mani-osa entraron de estampida en la casa, avisaron a Respetu-osa y pasaron por el espejo mágico al castillo. La habitación de Alejandra estaba vacía, así que salieron gritando, encontrándose al mayordomo Uziel, que al enterarse de la situación, fue corriendo a avisar a los reyes y caballeros. No en vano, el también había sido raptado y salvado, claro, por el ejército de oseznos.
Hecho esto, los dos ositos volvieron a casa y tocaron la trompeta de alarma. Esperaron nerviosos por diez minutos, y empezaron a llegar los adultos del ejército de Alejandra y los caballeros del rey, comandados por la reina Fernanda y la princesa Alejandra. Al enterarse de la situación, salieron rápidos hacia el lago, con los osos grandes tapando a los caballeros para que nadie los viera.
Mientras, el grupo de los ositos llegaba al borde del lago.
- Vamos a hacer seis grupos de dos -Dijo La Pérez-osa- Pero con mucho cuidado. No vamos a salvarla, lo importante es encontrarla y esperar a que vengan los refuerzos. Solo si se la van a llevar actuaremos. Por si acaso recojamos palos y piedras, para luchar como en el bosque negro cuando raptaron a Mery Yeen y a Uziel (los raptores recibieron al final una buena paliza, naturalmente).
Así lo hicieron. El lago está rodeado de montañas con muchas cuevas, y cada grupo iba mirando en ellas con precaución. Las cuevas al lado del embarcadero estaban vacías. Entonces Pérez se fijó que más lejos, habían unas pocas barcas en la orilla.
- Vamos a ver donde esas barcas -le dijo a su compañero Superstici-oso- Me dan mala espina.
- De acuerdo. -Dijo su amigo, que confiaba mucho en ella desde que le libró de la falsa bruja Envidi-osa.
Llegaron en silencio, y en efecto, en una cueva había un buen grupo de osos con antifaces, incluido el jefe que mintió en la reunión, que decía a los demás.
- Ya estamos todos, vamos a llevar esta Revolt-osa a una isla del lago y no la liberaremos hasta que nos dejen hacer nuestro negocio, ganar mucho dinero e irnos lejos para gastarlo.
La osita, bien atada y con una capucha en la cara, no estaba asustada y gritó:
- ¡Sois muy malos, pero mis amigos me liberaran!
- Nos haces reir, ¿dónde están esos amigos?
Desde la entrada de la cueva, nuestra heroína mandó a Superstici-oso a buscar a los demás, y para entretenerlos, gritó:
- Aquí estamos, os hemos descubierto. Rendíos y soltar a mi amiga.
Lejos de hacer caso, el jefe gritó:
- Atrapadla, solo es una tonta osezna.
- Que te crees tú eso, cara de queso -Respondió antes de salir corriendo.
Aunque era perezosa, como todos los miembros del ejército de Alejandra, entrenaba todas las semanas, y corría como el correcaminos, así que los malos no podían alcanzarla. De hecho hubiera podido escaparse, pero no quería alejarse de la cueva donde estaba su compañera, así que daba vueltas y más vueltas.
- Esa osita es tonta -exclamó uno de los malos- Ya la tenemos
Pero justo entonces, una lluvia de piedra cayó sobre ellos. El resto de los oseznos había llegado. En vano intentaron los malos librarse de los ositos; no solo no podían atrapar a ninguno, sino que se llevaron unos cuantos chichones.
- Así no hacemos nada -ordenó el jefe osote- vosotros dos, id por la Revolt-osa y lleváosla en la barca. Nosotros os cubrimos.
Los secuaces fueron a la cueva. Entonces Pérez gritó:
- Vamos a la orilla, hay que hundir las barcas.
Lo hicieron a tiempo, pero los malandros aprovecharon para rodearlos. Uno de ellos propuso:
- Vamos a tirarlos a todos al lago, y así nos quedamos tranquilos.
- Intentadlo -Desafió Riji.
Los oseznos blandieron buenos palos que habían recogido, y arrojaron las últimas piedras.
- ¡Al ataque! Gritaron los malos.
Y otra voz a sus espaldas, repitió:
- ¡Al ataque!
Eran los adultos y los caballeros, que cayeron sobre los malvados aprovechando que estaban de espaldas, y les dieron de porrazos y golpes (los caballeros atacaron con porras y mazas en vez de con espadas porque no querían matar a nadie).
- ¡Huyamos! -gritaron los cobardes saliendo por patas.
En eso sí fueron buenos y escaparon sin que los buenos pudieran atrapar a ninguno. A pesar de eso ,estaban todos contentos, liberaron a la osita raptada y fueron a la polici-osa a denunciar a los malos, mientras gritaban su lema:
- ¡El ejército de Alejandra nunca falla!
El problema llegó cuando hablaron con la ley y fueron a buscar al jefe del ferry.
- Yo no he hecho nada -se defendió.- Yo he estado aquí toda la mañana ,y mis empleados son testigos. ¿Acaso les vistes la cara a los raptores? Seguro que llevaban antifaces.
- Vaya mentiroso -replicó la osa Pérez- Primero, nadie os ha acusado ni hablado de de rapto. Segundo, ¿cómo sabías lo de los antifaces? Tercero, ¿por qué tú y tus empleados tienen chichones, golpes y arañazos de garras?
Pero el raptor ni se inmutó:
- Lo del rapto y los antifaces lo he imaginado, soy muy listo. Y los golpes es porque hemos estado jugando al futbol y somos muy rudos.- De momento no puedo detenerlos -habló la jefa de la policía- pero seguiremos buscando pruebas.
La Pérez-osa intervino de nuevo.
- No se preocupe, mañana le daremos las pruebas que busca y los podrá encerrar. Revoltosa, ven a pasar la noche a mi casa para estar más segura.
Todos quedaron sorprendidos, pero adivinaron que la astuta osezna tenía un plan, así que mientras la polici-osa regresaba, ellos fueron a la casa para hablar entre ellos e informar a la princesa.
- Entonces les vamos a tender una trampa -adivinó Alejandra.
- Eso es. Como saben que estamos aquí, vendrán esta noche a raptarnos de nuevo antes que tengamos las pruebas de su culpabilidad. Y esta vez no se nos escaparán. Necesitaremos los caballeros con redes y cuerdas, y nuestras armaduras. Como nos estarán vigilando, cada uno se irá a casa, pero atentos al toque de corneta.
Cuando todos se fueron, uno de los secuaces malvados, que estaba espiando, corrió para hablar con su jefe.
- Ya sé donde viven. Todos se fueron y solo se quedó la familia en la casa.
- Estupendo -respondió el mandamás- Esta noche vamos por esas dos ositas, se van a enterar quiénes somos, y nos vamos a vengar de la golpiza que nos han dado.
- Claro que sí -afirmaron los secuaces tontorrones, sin imaginar la que les esperaba.
Esa noche, sin hacer ruido, los delincuentes se acercaron a la casa de Graci-oso. Pero antes de hacer nada, oyeron sonar una trompeta. Quedaron quietos, pero pensaron que estaban practicando música, sin sospechar que era el toque de alerta, y que el ejército de Alejandra, con sus armaduras y armas, venía en camino. Mientras, dentro, Alejandra y sus caballeros, con cuerdas y redes, esperaban su momento.
Ya llegaban los malandros a la puerta, cuando se abrió y salió la familia en pleno, los oseznos con sus armaduras.
- ¿Buscáis a alguien? -saludó la osa Pérez.
- Sí, a ti y a esa osa protestona, os vamos a llevar y nos dejaréis construir el ferry en paz; y si los mayores dicen algo, nunca volverán a ver a las ositas.
- Qué graciosos -respondió el oso Graci.- Una linda broma, porque yo no veo que vayáis a poder.
- Somos más que vosotros y no podréis ganarnos.
- Que te crees tú eso, cara de queso -se rio Pérez.
- Intentadlo -añadió Riji-oso- Esta vez estamos armados.
- Esos juguetes no nos harán daño, rendíos y os ahorraréis una buena paliza.
- Acércate y veremos si estas armas son juguetes -retó Pérez.
Los malos, tontos y cobardes siempre, no se atrevieron, así que uno de ellos propuso:
- Vamos a quemar la casa, para que aprendan.
- Qué risa, osa Felisa, se burló Graci-oso.
- Os vamos a enseñar a respetar -Apoyó la osa Respetu.
- Rendíos vosotros -Conminó Hacend-oso- Y no sufriréis
Harto de charla, el jefe ordenó.
- ¡Ya está bien de tonterías, id a buscar madera para hacer antorchas y reducid esta casa a cenizas! Aquí mandamos nosotros.
Pero al volverse, vieron que el ejército de Alejandra, grandes y pequeños, los habían rodeado.
- ¡Al ataque! Gritó el jefe gordo.
- A por ellos - Animó Pérez
Los agresores quisieron golpear a los oseznos, pero al ser heridos por las espadas, se alejaron de ellos. Por su parte los padres de los ositos también les impidieron huir amenazando con sus garras. Mientras, de la casa salieron los caballeros y la familia real repartiendo cachiporrazos a diestro y siniestro. Los malandros se volvieron para defenderse, pero entonces atacaron los oseznos, y en el barullo, los caballeros les tiraron las redes encima a los intrusos, de forma que esta vez no se escaparon, y recibieron además una buena paliza.
Esta vez la polici-osa sí los encerró bien, y los malvados pagaron sus felonías (maldades) con creces. ¡El ejército de Alejandra nunca falla!
Esa noche hubo, como de costumbre, una fiesta de victoria. Por su parte, la Revolt-osa, muy sorprendida por todo lo ocurrido y por la presencia de los caballeros, preguntó quiénes eran ellos y por qué los ayudaron.
- Son amigos nuestros de otro país al que llegamos con magia -respondió Pérez- Nos ayudamos los unos a los otros cuando hay necesidad.
- Yo soy la princesa Alejandra, y Pérez es mi mejor amiga. Mis padres son los reyes Nelo y Fernanda.
- Todos los osos aquí reunidos son el ejército de Alejandra -aclaró la reina- siempre dispuestos a ayudar, y que nunca falla.
- Llevan armaduras porque son caballeros del reyno. -Intervino el rey.
- Naturalmente todo es un secreto -añadió Pérez- Si tú quieres, también eres parte del ejercito. Practicarás con nosotros y te contaremos nuestras aventuras.
La osa Revuelta contestó muy emocionada:
- Pues claro. Ya no seré solitaria rebelde sin causa. Me habéis enseñado que hay que estar unidos y no solo protestar, sino dar soluciones. De verdad, ¡muchas gracias a todos!
- ¡Para eso están los amigos!
Y la fiesta prosiguió. Hasta la próxima, amigos.






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